Con dólares ya liberados, el mercado se pregunta si llega un segundo efecto: mayor dinamismo en escrituras, desarrollos y operaciones de usados. Distintos análisis señalan que el “shock” de liquidez puede empujar transacciones, aunque no necesariamente de forma inmediata.
El riesgo que señalan operadores es conocido: que la plata salga del sistema formal y no se convierta en inversión productiva ni en compraventa, especialmente si persiste la incertidumbre macro. Esa tensión define el termómetro real del blanqueo: circulación vs. fuga doméstica.
En el corto plazo, la expectativa está puesta en señales visibles: mayor oferta de dólares en operaciones, más consultas y una reactivación que se note en cifras. El ladrillo apuesta, pero el mercado todavía pide confirmaciones.




