El Banco Central informó que el índice general de morosidad cerró 2025 en 5,5%, con una tendencia ascendente y un impacto más fuerte sobre los hogares que sobre las empresas. El dato surge del informe anual difundido en las últimas horas.
Mientras que la morosidad empresaria se ubica en 2,5%, el ratio en préstamos a personas físicas alcanzó el 9,3%, reflejando mayores dificultades en las economías domésticas. El deterioro, según el organismo, es asimétrico y golpea especialmente a los sectores más vulnerables.
La situación es aún más delicada en el segmento de entidades no bancarias, donde la morosidad llega al 22,8%. Se trata de créditos a los que suelen recurrir familias con menor acceso al sistema financiero tradicional.
El dato enciende señales de alerta sobre el nivel de endeudamiento y la capacidad de pago en un contexto de ajuste y recomposición de ingresos aún dispar.





