El gendarme aterrizó en Ezeiza durante la madrugada de este lunes. Lo esperaban su esposa y su pequeño hijo, a quien no veía desde diciembre de 2024.

El reencuentro en la pista de aterrizaje de Ezeiza fue el cierre de una odisea que duró más de 14 meses. Nahuel Gallo descendió del avión privado con su uniforme de cabo primero y, entre lágrimas, se fundió en un abrazo eterno con su esposa, María Alexandra Gómez, y su hijo Víctor. La imagen del gendarme alzando al niño simbolizó el final de una detención que mantuvo en vilo al país.

Gallo había sido detenido en Venezuela a finales de 2024 bajo acusaciones de espionaje y terrorismo, cargos que siempre fueron rechazados por su defensa y organismos internacionales. Durante su cautiverio en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I, pasó meses incomunicado y llegó a realizar una huelga de hambre para exigir su libertad tras la amnistía dictada recientemente en aquel país.

Su pareja, quien fue la encargada de confirmar la noticia en redes sociales, expresó su profunda emoción: “Hoy lo tenemos en casa y eso lo cambia todo”. Ahora, la familia pidió intimidad para que Nahuel pueda iniciar un proceso de recuperación física y psicológica tras las duras condiciones de detención sufridas en territorio venezolano.

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