A pesar de que todas las bolsas cayeron, los papeles argentinos en Wall Street lideraron el rojo. Las dudas sobre la sostenibilidad del plan económico potencian la volatilidad externa.

El impacto de la guerra en Medio Oriente fue global, pero selectivo. Mientras que las bolsas europeas y asiáticas cayeron en torno al 3%, las empresas argentinas en Nueva York sufrieron bajas de hasta el 7.5%. Esta diferencia se explica por el carácter «volátil» que los mercados aún le asignan a los activos nacionales, los cuales suelen amplificar los movimientos internacionales tanto al alza como a la baja.

Bancos como el Galicia, Macro y BBVA fueron los principales afectados por la liquidación de carteras. El sector bancario es siempre el primer termómetro del riesgo país y, en esta ocasión, reflejó el temor de los inversores a que una crisis prolongada dificulte la recuperación del consumo y el crédito en Argentina durante el presente año.

A diferencia de Brasil o México, que tienen mercados de capitales más profundos, Argentina sigue siendo un mercado de frontera para muchos grandes fondos. Ante cualquier signo de inestabilidad mundial, estos inversores retiran sus fondos de las plazas más pequeñas y riesgosas primero, dejando a los activos argentinos en una posición de vulnerabilidad que requiere un monitoreo constante del Banco Central.

A través de este video, se analiza en profundidad cómo las tensiones geopolíticas actuales repercuten directamente en los bonos, las acciones y el precio del dólar en el mercado local.

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