Después de impartir justicia en el partido más importante del fútbol mundial, Slavko Vinčić decidió poner fin a su carrera profesional. La final entre Argentina y España fue el último encuentro de un recorrido marcado por la regularidad y el prestigio.
El árbitro había sido seleccionado por su experiencia y rendimiento a lo largo del torneo, donde tuvo actuaciones destacadas. Su estilo firme y preciso lo posicionó como una figura confiable dentro del arbitraje internacional, lo que le permitió alcanzar instancias decisivas.
Como reconocimiento a su labor, fue premiado tras el Mundial, destacándose entre sus colegas a nivel global. De esta manera, se despidió en lo más alto, cerrando su etapa profesional con uno de los mayores logros posibles en el fútbol.





