El Mundial 2026 terminó con controversia para la Selección argentina: la FIFA inició una investigación por la aparición de una bandera vinculada a Malvinas y por los disturbios tras la final. El organismo entiende que el mensaje vulnera las normas que prohíben expresiones políticas dentro del campo de juego.
A esto se suman los incidentes posteriores al partido decisivo, donde se registraron empujones y enfrentamientos entre jugadores. Paredes y Molina enfrentan acusaciones por conductas violentas, mientras que otros futbolistas también quedaron bajo análisis.
El proceso disciplinario podría derivar en sanciones importantes y deja expuesta a la AFA en el plano internacional, en un contexto donde el comportamiento del equipo quedó en el centro de las críticas.





