Emiliano Martínez mostró por primera vez cómo quedó su mano derecha tras disputar toda la Copa del Mundo con una fractura en el dedo anular, que todavía le impide cerrar el puño por completo.

El arquero explicó que la lesión lo condicionó durante toda la competencia y que, aunque podía seguir atajando, el dolor era muy intenso: “Yo sentía cuatro dedos”.

La decisión de no operarse le permitió estar presente en el Mundial, pero dejó una secuela que, según contó, lo acompañará de por vida.

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